lunes, 1 de marzo de 2010

AMOR AZUL, SEXO AZUL, ORGASMO AZUL

Marta desliza su mano furtivamente entre sus piernas por debajo de las sábanas azul marino y contiene la respiración una vez más para comprobar que sus padres están dormidos. Exhala todo el aire en un jadeo de placer mientras se estremece. El día ha sido largo y duro, tanto como el pene que está imaginando en su interior. Las largas horas de clase, seguidas de largas horas de estudio han desembocado como todos los días en largas horas de ver telenovelas y comedias románticas bajadas de Internet. A las 4.00 a.m., cansada de sufrir por insomnio, decide disfrutarlo. Por su mente pasan en círculos cíclicos las imágenes de besos que ha visto durante toda la tarde. Escoge a su amante de entre ellos: un joven actor de ojos azules que en el capítulo de ese día ha discutido con su novia para acabar en las manos de otra chica que lo había planeado todo. Esta noche las manos de la amante del culebrón serán las de Marta, porque puestos a elegir prefiere ser la ganadora del capítulo.

A Marta no le gusta tocarse en esa zona, bueno, no es que no le guste, es que le parece inadecuado y va en contra de todo lo que le han enseñado en su colegio de monjas. Por eso titubea…

Él la mira con sus ojos azules tumbado sobre las sábanas azules de su cama y el sexo se vuelve azul.

Marta nota su olor sobre su cuerpo y su aliento en el cuello mientras el peso de “ojos azules” se deposita sobre ella encajando como un puzzle.

Marta se repite que cuando el amor es azul no hay nada que hacer. Nunca ha llegado hasta el final pero con un amante tan perfecto quizás sea hora de hacerlo.

El tacto liso y suave de su vagina en su mano rompe el encanto. Sin moverse ni un milímetro y casi sin respirar, Marta abre los ojos y se ve envuelta en la oscuridad y en sus sábanas azul marino. Pero no piensa claudicar tan fácilmente, si va a ser azul, va a ser azul del todo.

Marta mira fijamente las sábanas y recupera la esencia de él. Cierra los ojos de nuevo, se mueve ligeramente y se acomoda en la arena, ahora está en la playa y él sigue encima de ella. El azul de las sábanas y azul de los ojos se convierte en azul del mar.

Marta mueve un poco el dedo que tiene dentro, como si jugara a un “rasca y gana”, un poco más a la izquierda y luego a la derecha. Puede que Marta encuentre el premio si se esfuerza un poco. Su vagina comienza a estar húmeda. “Buaj que asco” piensa. Esta a punto de retirarse, pero él ya actúa por voluntad propia. Empiezan a moverse al ritmo de las olas de la playa. La cadera de Marta sube y baja al compás de su mano. Su amante es bueno y sabe cuando aumentar el ritmo y cuando frenar. Finalmente Marta tiene un orgasmo. El muchacho le sonríe satisfecho y ella le devuelve la sonrisa. Marta ha tenido un orgasmo azul pasión, su primer orgasmo y no es comparable a nada anterior que haya vivido.

Marta retira poco a poco la mano y abre los ojos. No hay playa, no esta él y lo único que tiene es la mano cubierta de algo pegajoso. Mueve la mano en el aire, le da vueltas, la observa. Contempla la silueta negra de su mano. Ya no hay azul, hay negro. Marta se arrepiente mientras se echa una tonelada de gel en las manos. Qué pensarían de ella si la vieran, o si la oyeran… vuelve a contener la respiración, no hay ni un ruido en la casa.

Marta se queda dormida entre el placer y la culpa. A las 7.40 a.m. el chico de ojos azules posa su peso sobre el cuerpo de Marta en sueños. Vuelve el azul, vuelven las olas. Marta está a punto de tener su segundo orgasmo, pero desgraciadamente llegan las 7.50 y suena el despertador.

Marta desliza su mano furtivamente entre sus piernas por debajo de las sábanas azul marino y contiene la respiración una vez más para comprobar que sus padres están aún dormidos. Cuando el amor es azul no hay nada que hacer.

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